Tras este largo mes
de bibliotecas y apuntes, decidimos tomarnos el fin de semana, y aprovechar para
conocer nuestro territorio, aun tan inexplorado y desconocido para
nosotros; y un poco con la excusa de que
ha comenzado The big year! En Teruel, tomamos a las aves como protagonistas de
la escena.
Salimos el viernes por la mañana temprano, en
dirección a la Sierra de Gúdar, donde
nos esperaba un muy buen día de pajareo.
Empezamos la mañana
tranquila, montamos las redes para la captura y posterior anillamiento de aves en Alcalá de la Selva, y pasamos la primera
mitad de la mañana aguantando el viento y la nieve, que no paraba de caer,
aunque luego salió el Sol, que nos acompañó el resto del día. Anillamos un
total de 40 pájaros, entre escribanos montesino y soteño, y un ejemplar pinzón
vulgar.
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Redes repletas |
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Escribano soteño (Emberiza cirlus) |
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Escribano montesino (E. cia) |
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Hembra de pinzón vulgar |
Después de una buena
comida, nos dirigimos hacia los sabinares de Mora, donde nos dimos un largo
paseo entre sabinas centenarias, y donde pudimos ver como convivían el hombre y
el sabinar, ayudándose mutuamente, encontrando árboles muy longevos y muy manejados por el
hombre, de los que se obtenía madera para leña y para construcción, las hojas
se las daban como alimento al ganado…
Acabamos el día con una breve aparición del gran duque, bajo
un atardecer rojizo, a orillas del Mijares, que nos dejo un muy buen sabor de
boca.
Al día siguiente, y
también con un buen madrugón, nos dirigimos a Gallocanta, donde pasamos el día celebrando el festival de las grullas.
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Gallocanta al fondo, y su laguna a media mañana. |
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Primera hora de la mañana. |
Tras saludar a camaradas pajareros y tomarnos el respectivo carajillo, que a esas horas actúa bien como anticongenlante, nos disponemos a presenciar uno de los espectáculos más maravillosos con los que nos puede deleitar la naturaleza en nuestra zona; la salida de las grullas de la laguna donde han pasado la noche, hacia los campos de cultivo y montes cercanos donde se alimentan durante el día; y su posterior regreso al anochecer a esta. La niebla, el frío, los trompeteos de las grullas, mezclándose con los primeros rayos de Sol de la mañana y con el reflejo de estos al chocar con la lámina de agua que cubre la laguna; producen una sensación recomendable para todo hombre, haciéndolo conectar con la naturaleza por un momento, volviendo a los orígenes de nuestra especie, y encontrando la paz interior.
El día lo pasamos
tranquilamente, realizando las actividades que nos proponía los amigos de
Gallocanta por la mañana, y pajareando por nuestra cuenta la otra mitad del día.
Destacando la gran cantidad de aguiluchos pálidos y laguneros que pasaban en dirección Bello à Las Cuerlas, rozando el suelo y haciendo alarde de maestría al planear, deleitándonos con sus técnica y habilidad, y como auténticos señores del cielo, deleitándonos con alguna acrobacia aérea.
Destacando la gran cantidad de aguiluchos pálidos y laguneros que pasaban en dirección Bello à Las Cuerlas, rozando el suelo y haciendo alarde de maestría al planear, deleitándonos con sus técnica y habilidad, y como auténticos señores del cielo, deleitándonos con alguna acrobacia aérea.
Acabamos el día con la entrega del premio al grullero mayor
a Joaquín Araujo, que lo agradeció con un emotivo discurso dedicado a los
grulleros y a todos aquellos que disfrutan y defienden a la madre naturaleza.
Y por la noche, con el buen ambiente de los que tienen
pájaros en la cabeza, despedimos la jornada con una verbena en Tornos.
Saludos